Misión de Navidad en el UPA de Florencio Varela

Misión de Navidad en el UPA de Florencio Varela

El pasado 23 de diciembre, en vísperas de la Navidad, los misioneros de la Campaña del Rosario de la Virgen de Schönstatt, junto a un grupo de jóvenes y Hermanas, llevaron adelante una significativa iniciativa misionera en el UPA de Florencio Varela.

Vestidos como la Sagrada Familia, recorrieron los pasillos del centro de salud llevando una presencia sencilla pero profundamente elocuente: la cercanía de Dios que sale al encuentro de sus hijos allí donde más se lo necesita.

La misión no se redujo a un gesto simbólico, sino que fue una verdadera experiencia de encuentro, escucha y bendición.

Uno de los jóvenes que participó de la misión compartía:
“Haber tenido la oportunidad de vivenciar la experiencia de misionar como Jesús, José y María nos demostró que, más allá de lo simbólico de los trajes, si uno predispone su corazón, podrá ver en los ojos del otro a Dios.”

Y eso fue precisamente lo que se vivió en cada habitación y en cada cruce de miradas. En los rostros de pacientes, familiares y personal de salud se percibían lágrimas, sonrisas, reencuentros, alegría y esperanza. Eran corazones que anhelaban la cercanía del Niño Dios, y que encontraron en esa visita un consuelo inesperado.

El joven continuaba su reflexión diciendo que, al mirar al Niño Jesús, surge espontáneamente el deseo de pedirle que nazca en nuestros corazones, que despierte los sueños dormidos, que fortalezca las fuerzas y que renueve la vida de cada familia. Porque Jesús —como él mismo expresaba— “siempre está a la puerta del corazón pidiendo entrar y, todos los días, nos propone amar”.

Esta misión fue, para quienes participaron, una experiencia profundamente agradecida: la posibilidad de regalar un poco del amor que Dios nos hace sentir, especialmente en un lugar marcado por la fragilidad y la espera.

Al mismo tiempo, fue una invitación abierta a todos a animarse a vivir la misión como un camino concreto de encuentro con Dios en el prójimo.

En este tiempo de Navidad, la experiencia en el UPA nos recuerda que el Niño Jesús sigue naciendo allí donde hay corazones disponibles para amar y dejarse amar.

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