Jóvenes del Hogar de Cristo se preparan para sellar la Alianza de Amor en la próxima Fiesta de Alianza del 17 de octubre en Nuevo Schoenstatt
Estamos en pleno camino de preparación para la gran Fiesta de la Alianza del 17 de octubre. Y mientras el Santuario se prepara para celebrar, también se preparan, desde realidades muy diversas, personas que quieren encontrarse con María y sellar con Ella una Alianza de Amor.
Entre ellas están los jóvenes del Hogar de Cristo – Jesuitas- de San Francisco Solano, ubicado en un contexto social complejo y fuertemente atravesado por situaciones de consumos problemáticos y adicciones.

Desde hace tres años y medio, una Hermana de María, acompaña esta realidad, vinculada a la Capilla Nuestra Señora de Luján, de la Parroquia Nuestra Señora de las Lágrimas, perteneciente a la Diócesis de Quilmes.
En este camino de recuperación, los jóvenes fueron descubriendo algo que se volvió fundamental: lo sobrenatural es un ancla y una fuerza para reconstruir la propia vida.
Y allí María fue ocupando un lugar especial
El amor a la Mater va ayudando a crear espacios, a ordenar el corazón y a abrirse a una presencia que no juzga ni abandona, sino que acompaña como Madre.
La Alianza de Amor que se preparan a sellar el 17 de octubre no aparece, entonces, como un acontecimiento aislado. Es la expresión de un camino que ya comenzó. Un camino en el que cada uno puede descubrir que su historia no está cerrada, que puede volver a ponerse de pie y que no tiene que hacerlo solo.
Un Ave María por ellos
Por eso, desde este camino, surge también una invitación a toda la Familia del Santuario y a todos los que quieren a la Mater:
¿Podemos regalarles una oración?
Quizás simplemente un Ave María. Una oración pequeña, pero ofrecida con amor, para pedir que estos jóvenes puedan abrir plenamente su corazón a la gracia y experimentar la presencia de María como Madre.

Que Ella pueda llegar también a sanar sus corazones, sostener sus procesos y acompañarlos hacia una recuperación estable, sólida y duradera.
Que la entrega y el amor a María, sea un antes y un después en sus vidas. A partir de la Alianza, ya no caminaron más solos en sus vidas.
Mientras nos acercamos al 17 de octubre la invitación es a caminar juntos. Porque la Alianza comienza también allí: cuando alguien responde al llamado de la Mater y puede decir, desde su propia historia:
“Madre, me llamas. Aquí estoy.”